Templo Colonial o Templo Doctrinero
Desde los primeros años de la conquista los indios fueron obligados a vivir junto a los recién llegados para facilitar su incorporación a la fe y a las maneras de vivir de los españoles.
En 1603 el oidor Diego Gómez de Mena, ordenado por Felipe III, establece la construcción de un Templo Doctrinero para los cinco cacicazgos del Valle de Tenjo, con la finalidad de unificar la religión católica, en un solo lugar ceremonial, y reunir tres encomiendas para facilitar el adoctrinamiento de los indígenas.
Tenjo fue el lugar ideal ya que era considerado como el pueblo mejor abastecido en agua, leña y frutos de tierra.
Es así como el 7 de mayo de 1603 se contrató con el albañil Alonso Hernández, la construcción del Templo Doctrinero de 50 varas de largo por 11 de ancho y 6 de alto, con especificaciones de diez estribos, cuatro ventanas, campanario de tres ojos con cornisa -la parte más sobresaliente de la fachada-, altar mayor con tres gradas, dos puertas en ladrillo y piedra, una pila de piedra para el baptisterio y otra para el agua bendita.
La edificación, entregada a la comunidad en 1637, fue construida en tapia pisada (construcciones en tierra), adobe (construcciones de barro) y bahareque (pared de caña), con cubierta en paja igual que las casas en torno a la plaza.
Entre 1688 y 1693, fue modificada por orden del cura Ignacio Guzmán, agregando las dos capillas laterales y cambiado el techo por el de teja de barro español.
En 1962 el Templo Doctrinero es convertido en Museo de Arte Religioso que cuenta con obras de apreciado valor, que datan de los siglos XVI y XVIII, entre las que se destacan pinturas de la Virgen del Rosario de Santo Domingo, de Santo Tomás de Aquino; el retablo del altar mayor recubierto de laminilla de oro y las tallas en madera policromada de La Dolorosa, entre otros. Varias de esas reliquias coloniales son atribuidas a Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos.
El Templo es también un espacio cultural para realización de eventos musicales, de teatro, y exposiciones que promueven actividades lúdicas y culturales para todos los públicos. Es un referente del Municipio, una delicada joya para ser apreciada por todo tipo de visitantes.